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Por apretar un tornillo ¿cinco mil pesetas?

La importancia de saber (foto Yun)

La importancia de saber (foto Yun)

Continuando con otro chiste enseñanza, por llamarlo de alguna manera, ¿saben aquel que diu que es un señor con problemas en su coche?, y que, tras una serie interminable de fracasados intentos de reparación efectuados por él mismo y la consabida, pero ineficaz, ayuda de esos amigos expertos que todos los tenemos acaba dirigiéndose a un taller profesional. Diez minutos después de observar el comportamiento del vehículo, el Jefe de Taller coge un destornillador y aprieta un tornillo. Al instante el vehículo funciona perfectamente.

Así pues, el cliente pregunta qué debe pagar por el servicio a lo que el Jefe de Taller responde: cinco mil pesetas (¡tiempos aquellos!). Lo que provoca la inmediata exclamación del cliente ¿cinco mil pesetas por apretar un tornillo? El Jefe de Taller, con el aplomo de quien sabe tener la razón de su parte, le replica: No, señor. Por apretar el tornillo son cien pesetas. Las restantes cuatro mil novecientas son por saber qué tornillo había que apretar.

Ponerse en manos de expertos ¿es caro o es barato? Al fin y al cabo cualquiera puede hacer de deshollinador y limpiar un conducto de aire a acondicionado. Y cualquiera puede echar un pozal (cubo) de cloro a un depósito de agua. Y, desde luego, esto es mucho más barato que recurrir a una empresa especialista en estos menesteres.

Sin embargo, cuando hay problemas (como la contaminación cruzada o la presencia de aspergillus en un sistema de acondicionamiento de aire, o cuando los positivos de legionella siguen y siguen presentes, por más cloro que se añada) ¿podrían un deshollinador o un fontanero resolver estos problemas? Más aún, y más importante: ¿podrían prevenir estos problemas? (Evitar su aparición)

Y si no pueden ¿queremos arriesgar nuestra responsabilidad poniéndola en sus manos? Pues hay quien lo hace. Hay empresas que actúan sin que sus empleados sepan qué tornillo deben apretar. Naturalmente son mucho más baratas… si no pasa nada, claro. Lo malo es que pasar, pasa, y cada vez más.

vicente m. picó dirección general




Lo que hacemos los mecánicos…

Lo que hacemos los mecánicos... (Fuente: yunu)

Lo que hacemos los mecánicos... (Fuente: yunu)

El título hace referencia al conocido chiste de dos amigos mirando hacia el cielo, al paso de un enorme avión comercial, cuando uno de ellos, mecánico de profesión, dice ¡Hay que ver lo que hacemos los mecánicos…!

Comprendo que todos los empresarios queramos optimizar nuestros recursos. Sin embargo, y aunque nuestro personal esté muy cualificado en su campo, no podemos pretender que sepan de todo y, menos aún, estén bien capacitados para resolver problemas de cualquier naturaleza. Aunque se trate del avión que cada día, digamos,  “mantienen mecánicamente”. Puesto que incluso de una instalación que cada día mantienen, no todos los problemas asociados a ella podrán ser solucionados por el mecánico.

Una cosa es saber de motores y otra conocer y entender la explicación física de por qué un avión vuela.

Viceversa, añado. Muy probablemente un ingeniero aeronáutico no será capaz, por ejemplo, ni de fresar ni de soldar; como mucho, sabrá para qué y cuándo son útiles ambas operaciones. Igual que el mecánico sabe perfectamente el para qué y cuándo de un avión.

Digo todo esto porque estoy citado para testificar en un juicio en el que han sido demandados una empresa de instalaciones y mantenimiento electromecánico y (entiendo que solidariamente) una muy conocida compañía de seguros. Los demantes van a alegar, como poco, trastornos y daños físicos serios causados, en última instancia, por una operación de mantenimiento higiénico que, al parecer, fue llevada a cabo por personal de la primera sin los debidos conocimientos.

Creánme: las consecuencias fueron dramáticas. ¡Ah! y la decisión que, al parecer, causó el daño era bien simple… para un químico o un biólogo, claro.

La microbiología, el control de los parámetros químicos, las decisiones a tomar en función de ambas cosas, etc. son parcelas demasiado específicas como para que se tomen por personal sin la adecuada formación.

Y, desde mi punto de vista, por ejemplo, un curso homologado de prevención de legionella, por sí solo, dista muy mucho de preparar completamente a una persona como para que gestione la prevención de esta bacteria en ninguna instalación. Si se me apura, ni siquiera podrá ser nunca suficiente formación como para que tome ninguna decisión al respecto. Ni las pequeñas. Solo decisiones para actuaciones mecánicas.

Si no podemos pretender que nuestros empleados sepan de todo, ¿estamos dispuestos a asumir las responsabilidades jurídicas de su trabajo cuando éste no corresponde a su formación?

Yo no volaría en un avión diseñado por mecánicos. Ni fiaría mi paso por un puente soldado por ingenieros.

vicente m. picó dirección general




Cacao maravilhao en la legislación…

ambientcare_conducto de aire acondicionado

ambientcare_imagen de un conducto de aire acondicionado (sucio).

¿Tengo obligatoriamente que limpiar y desinfectar una instalación de aire acondicionado? ¿Cada cuánto tiempo?  ¿Y antes de que se ponga en marcha por primera vez?   Pero, ¿no me la entregan limpia? Si nunca se ha utilizado ¿estará limpia, no? ¿Y cuándo sé que está limpia?  ¿Y cuándo sé que está sucia?  ¿Y qué suciedad debo de vigilar? ¿Y quién la vigila? ¿Y quién me dice que está limpia? ¿Y quién me lo puede afirmar? ¿Y  firmar? ¿Y a qué instalaciones afectan todas estas preguntas?

La realidad es que todas (casi) estas preguntas tienen su respuesta en forma de Ley o en forma de norma recogida en las leyes (y por tanto otra vez Ley).

Lo digo porque en mi actuación comercial observo que, no pocas veces, y con la única intención -que comprendo- de reducir costes, muchos responsables de instalaciones (que no responsables de la empresa) creen que, o bien no está legislado, o bien nadie va a fiscalizarlo (vigilarlo). Se asombran cuando les relaciono qué legislación es la correspondiente.

Atención a esta linea de pensamiento. Una edificación nueva podría tener (y cada vez lo será más en este sentido) serios problemas para obtener la licencia de apertura. Y una instalación ya en uso, sin un mantenimiento higiénico por personal especialista, y más si tiene una cierta edad, es seguro que nos trae complicaciones.

No es necesario el concurso de las autoridades sanitarias para que acaben demandándose responsabilidades jurídicas. Al titular de la instalación (responsable de la empresa), por supuesto. Y también al responsable de la instalación (de su mantenimiento). Y la ignorancia de la Ley no exime de su cumplimiento.

Es más, un incendio, un problema de salud, una denuncia de un usuario, un problema de disconfort, etc. son supuestos que acabarán (o pueden acabar) destapando una situación irregular que impida que los seguros que tenemos firmados atiendan los daños causados, o que sumen en contra cuando tratamos de responder de otras situaciones asociadas a la salud , etc.

vicente m. picó dirección general




Incendios en cocinas (IV). Pequeñas recomendaciones.

Detalle de una (lamentable) instalación de extracción de humos.

Detalle de una (lamentable) instalación de extracción de humos.

Cuando llega el momento del mantenimiento higiénico, y con él la prevención de incendios, uno se da cuenta de un buen número de detalles de la instalación que deberían haberse tenido en consideración.

De haberlo hecho, sin duda el coste de ésta habría sido superior pero (1) el rendimiento de la misma también habría sido muy superior y, sobretodo, (2) el mantenimiento posible (que muchas veces es, literalmente, imposible).

Algunas, que no todas, las recomendaciones a tener en cuenta en el diseño de las instalaciones de extracción de humos de cocinas son:

  • Cualquier tramo (que no punto) de la instalación debe de ser accesible.
  • Los conductos verticales deben de ser accesibles por su lado superior.
  • Los conductos no deben de fugar, debiendo estar bien sellados.
  • Los conductos no deben de tener badenes o panzas.
  • Debe de respetarse un espacio mínimo -15 cms- entre los conductos y los falsos techos.
  • No deben de utilizarse conductos flexibles, a menos que su sustitución sea realmente sencilla.
  • Los extractores deben de ser de motor externo.
  • Asimismo, deben de permitir que se trabaje sobre ellos (extractores) de manera cómoda (otra vez la accesibilidad)
  • Debe evitarse la ubicación del extractor en el interior de la campana.
  • Deben evitarse la ubicación de lámparas en el interior de la campana.
  • Otros.

vicente m. picó dirección general




Incendios en cocinas (II). Razones por las que limpiar.

Extractor de cocina tras un solo año de trabajo.

ambientcare: extractor de cocina tras un solo año de trabajo.

Vamos a comentar las razones que justifican mantener limpio y sin grasa cualquier sistema de extracción de humos de cocinas.

En resumen, se trata de evitar, entre otros, los siguientes -y graves- problemas:

  • Un peligro permanente de incendio por la acumulación de grasa que actúa como combustible.
  • La pérdida de caudal en la ventilación debido a la oclusión de los filtros, de los conductos y de la falta de movilidad de los componentes de regulación de caudal.
  • La presencia de malos olores y exceso de humos en la zona de trabajo, lo que provoca una sensación negativa al entrar en la zona de preparación de las comidas y, sobretodo, molestias para el personal de cocina, tales como picor en los ojos, garganta, etc., incluso un exceso de sudoración de dicho personal, con la correspondiente disminución de higiene que ello supone.
  • Un posible daño, también higiénico, ocasionado a los alimentos preparados debido al goteo permanente en las campanas.
  • La presencia de insectos rastreros que aparecen como consecuencia del goteo de la grasa acumulada sobre los falsos techos, debido a que los conductos no suelen estar correctamente sellados.
  • La presencia de malos olores en los alrededores del restaurante con las consiguientes molestias a vecinos y la pérdida de imagen del local. 
  • En el peor de los casos, una deficiente extracción de los olores causa que estos lleguen a la zona de restauración provocando una clara incomodidad a los clientes del local. ¿Nunca ha entrado a un restaurante y huele a fritura de manera agobiante?
  • Y por último la falta de cumplimiento a la hora de aplicar la legislación en vigor.

El próximo escrito: técnicas de limpieza y desengrase.

vicente m. picó dirección general




¿Incendios en cocinas? (I) Sucesos.

ESPAÑA-INCENDIO EN MURCIALa foto que acompaña estas lineas corresponde a un incendio en un restaurante de Murcia. Los daños fáciles de imaginar, las consecuencias no tanto.

Recientemente se ha producido un incendio en la cocina del popular Hotel Expo de Valencia, sito en la Av. Pío XII de esta capital . Desalojo de clientes, de empleados, aviso a bomberos, contaminación por humo, nervios y congoja por todas partes, etc. y quizás algo más que disculpas a los clientes (¿indemnizaciones? ¿abonos?).

Y se trató solo de un pequeño incidente, solventado en unas pocas horas -aunque intempestivas, de 6.00 a 10.00 de la mañana-. Según se informa, se vio afectada la campana extractora, con lo que se produjeron daños materiales (ver video).

El 15 de Febrero pasado el periódico El País digital (ver noticia) publicó la noticia de un devastador incendio en la cocina del Restaurante Mugaritz del prestigioso restaurador Andoni Luis Aduriz (¡Dos estrellas Michelin! Merece la pena visitar su mugaritzblog a raíz del incendio).

La causa por determinar. Si se dispone de unos minutos, léase la noticia publicada. Sus imágenes y texto reflejan hasta dónde llegan los daños por un desgraciado hecho como éste. Y no me refiero a daños materiales, que también.

Obra en mi poder una información oficial, facilitada por el organismo compertente de la Comunidad de Madrid, en la que consta el número de incendios en los que se han visto involucradas campanas extractoras de cocinas, solo en Madrid capital: 136, 164 y 158 incendios en los años 2007, 2008 y 2009 respectivamente.

No uno, ni dos, ni tres, sino más de cien. Y más de ciento cincuenta. Cada año. Solo en Madrid capital. Según los datos que he encontrado, esto supone entorno al dos por ciento (2%) de los restaurantes.

Mucho riesgo diría yo. ¡Como para no prevenirlo!. Sobretodo teniendo en cuenta el poco coste que supone hacerlo y el elevadísimo lo que puede costar no haberlo hecho.

Empezamos, con este escrito, una nueva serie de textos en los que hablaremos, sucesivamente y a estos efectos, de:

  1. Razones por las que limpiar y desengrasar el sistema de extracción de humos (más allá del incendio).
  2. Técnicas actuales de limpieza y desengrase de los sistemas de extracción de humos.
  3. Pequeñas observaciones que deberían tenerse en cuenta en el diseño y durante el montaje de sistemas de extracción de humos.

vicente m. picó dirección general




Deshollinadores.

Uno de los primeros símbolos de ambientcare, cuando solo era aircare s.l.

La ardilla deshollinadora, uno de los primeros símbolos de ambientcare, en 1997, cuando solo era aircare sl.

A menudo se me oye decir que, al menos en ambientcare, somos deshollinadores. Con mayores recursos técnicos en la limpieza y en el control, pero deshollinadores. Un antiguo oficio, más popular fuera de España que en ella, que se enmarca clarísimamente en el sector servicios.

El producto, a saber, la limpieza, desinfección y control, no ha cambiado casi nada en los últimos años. Más fabricantes de equipamiento, pero en el mismo sentido todos. Sin diferenciaciones de concepto en sus máquinas desde hace más de una década. Y, consecuentemente, las operaciones de limpieza, en esencia, no han cambiado.

Lo que sí ha cambiado  -un poco o un mucho, según se quiera ver-  es la concienciación del usuario. Supongo que por una mezcla de causas. La cada vez mayor difusión mediática de casos de lipoatrofia semicircular, de asbestosis, de legionelosis, del síndrome del edificio enfermo, etc. ha ido forzando el comportamiento, no solo regulatorio, sino también de vigilancia, de las diferentes administraciones públicas. Por supuesto que hay otras causas: mayor uso de tecnología de climatización, mayor permanencia en espacios cerrados, incremento paulatino de las reclamaciones efectuadas por usuarios o afectados, etc.

El caso es que con todo ello se ha producido una evolución en la cultura de higiene ambiental. Ahora es necesario que las empresas del sector estemos a la altura.

¡¡Deseamos unas Felices fiestas y un mejor aún Año Nuevo a clientes, proveedores y colaboradores de ambientcare!!

vicente m. picó dirección general




¿No Será Mejor Prevenir que Indemnizar?

ambientcare quirófano

ambientcare quirófano

Informa el periódico 20minutos en su edición de hoy viernes 11 de Diciembre que una mujer de 51 años de edad será indemnizada con 180.000 euros por el Hospital Ruber Internacional (Madrid) y la aseguradora Berkley tras contraer una infección en el quirófano durante una operación de ozonoterapia citando, a su vez, fuentes de la Asociación del Defensor del Paciente.

Las infecciones nosocomiales, en países desarrollados, difícilmente pueden reducirse a niveles inferiores al 6%, 7% u 8%. La principal causa de la infección nosocomial (entendida como origen del microorganismo infeccioso) en bloques quirúrgicos y zonas de alto riesgo es el propio paciente, seguida por las personas de su entorno (personal médico), para continuar por las superficies próximas (paredes, lámparas, mobiliario, etc.) y el aire ambiental.

Hay quien quiere respaldarse en la imposibilidad de reducir los niveles de infección para no tomar suficientes medidas preventivas. Bien, pues, el coste de la indemnización, de ser cierto, bien justifica que se lleven a cabo (además de que lo primero es evitar muertes, naturalmente).

Sí que hay una serie de medidas o consideraciones que deben de tenerse en cuenta, al menos, desde mi punto de vista (no necesariamente por este orden):

  1. establecimiento de un protocolo específico para el personal de áreas de riesgo y vigilancia del mismo.
  2. establecimiento de un protocolo específico para el tránsito de pacientes.
  3. establecimiento de un protocolo específico para la limpieza y desinfección de las áreas y vigilancia del mismo.
  4. establecimiento de un protocolo de bioseguridad ambiental y vigilancia del mismo.

Existen protocolos generalistas que pueden ser de gran utilidad, pero deben de ser adaptados y escritos para cada hospital y/o clínica. Hay mucha documentación al respecto de todo esto. Un buen documento, de recomendable lectura, es la Directriz para la Climatización y Ventilación de Bloques Quirúrgicos ( 2007 BIOSEGURIDAD QUIROFANOS) publicado por la Gerencia de Salud de la Junta de Castilla y León.

En cualquier caso, estos protocolos no deben olvidar:

  • la validación periódica (anual) de las diferentes áreas.
  • la existencia de filtración absoluta terminal.
  • la limpieza y desinfección periódica (anual) de las redes de climatización.
  • la presión diferencial del área (positiva o negativa).
  • el control del número de renovaciones de aire por hora.
  • la verificación periodicidad (semestral) del flujo de aire
  • un control rutinario (mensual o semanal) microbiológico ambiental y superficial.
  • un control rutinario (mensual o semanal) particulado ambiental.

Uno de los factores que hacen a unos países ser superiores a otros es el buen hacer o profesionalidad de sus gentes y el hacer realidad, en el día a día, aquello de que más vale prevenir que curar… ¡¡ A ver si lo entendemos !!

vicente m. picó




Hotel, conductos e imagen transmitida.

Cenando con una persona en un hotel, de cuyo nombre mejor no hacer mención, se descolgó una araña en mitad de nuestros platos. Encantador. Como literalmente la vimos bajar dirigimos nuestra mirada hacia el techo; el arácnido tenía su nido en los conductos de aire acondicionado.

Reclamamos, más bien por deformación profesional que por otra cosa, la presencia del responsable del local quien manifestó su sorpresa, con aquello de que “este hotel es muy limpio”. Ya, ya… ¡a las pruebas nos podíamos remitir!

Anécdota aparte, es sorprendente que todavía sea necesario explicarles a los responsables de los hoteles, de los edificios climatizados en general, que el sistema de climatización precisa de una mínima higiene. No digo yo ni siquiera que cumplan las leyes y/o recomendaciones, que las hay y abundantes, pero ¡¡un poco de higiene, por favor!! ¿También es necesario que nos obliguen a ello?

Suelo comparar la limpieza de los sistemas de climatización con limpiar debajo de la cama : ¿Cada cuánto hay que limpiar debajo de la cama? ¿Una vez al día, a la semana, al mes, al año? ¿cuando lo vea el vecino? ¿cuando la acumulación de polvo nos asfixie? ¿o cuando lo diga la Ley? Digo yo que, en función de cada caso, habrá que limpiar con cierta regularidad razonable. No sé si una vez al año o si todos los días. Lo que sí sé es que alguna vez hay que limpiar.

Pues con los conductos y equipos de climatización, lo mismo. Como mínimo cierta regularidad aunque sea de años, si no queremos que nos pasen cosas como la que refiero en mi anécdota. Que éstas, al fin y al cabo, se detectan porque se ven. Lo malo es cuando la consecuencia no se ve.

Obviamente, este hotel ha quedado borrado de mi lista de posibles. Y me temo que quien me acompañaba también. Y si, para el hotel, todo queda ahí… ¡como aquel!

vicente m. picó




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