Hotel, conductos e imagen transmitida.
Cenando con una persona en un hotel, de cuyo nombre mejor no hacer mención, se descolgó una araña en mitad de nuestros platos. Encantador. Como literalmente la vimos bajar dirigimos nuestra mirada hacia el techo; el arácnido tenía su nido en los conductos de aire acondicionado.
Reclamamos, más bien por deformación profesional que por otra cosa, la presencia del responsable del local quien manifestó su sorpresa, con aquello de que “este hotel es muy limpio”. Ya, ya… ¡a las pruebas nos podíamos remitir!
Anécdota aparte, es sorprendente que todavía sea necesario explicarles a los responsables de los hoteles, de los edificios climatizados en general, que el sistema de climatización precisa de una mínima higiene. No digo yo ni siquiera que cumplan las leyes y/o recomendaciones, que las hay y abundantes, pero ¡¡un poco de higiene, por favor!! ¿También es necesario que nos obliguen a ello?
Suelo comparar la limpieza de los sistemas de climatización con limpiar debajo de la cama : ¿Cada cuánto hay que limpiar debajo de la cama? ¿Una vez al día, a la semana, al mes, al año? ¿cuando lo vea el vecino? ¿cuando la acumulación de polvo nos asfixie? ¿o cuando lo diga la Ley? Digo yo que, en función de cada caso, habrá que limpiar con cierta regularidad razonable. No sé si una vez al año o si todos los días. Lo que sí sé es que alguna vez hay que limpiar.
Pues con los conductos y equipos de climatización, lo mismo. Como mínimo cierta regularidad aunque sea de años, si no queremos que nos pasen cosas como la que refiero en mi anécdota. Que éstas, al fin y al cabo, se detectan porque se ven. Lo malo es cuando la consecuencia no se ve.
Obviamente, este hotel ha quedado borrado de mi lista de posibles. Y me temo que quien me acompañaba también. Y si, para el hotel, todo queda ahí… ¡como aquel!
vicente m. picó




