Archivo para Junio, 2009

Hotel, conductos e imagen transmitida.

Cenando con una persona en un hotel, de cuyo nombre mejor no hacer mención, se descolgó una araña en mitad de nuestros platos. Encantador. Como literalmente la vimos bajar dirigimos nuestra mirada hacia el techo; el arácnido tenía su nido en los conductos de aire acondicionado.

Reclamamos, más bien por deformación profesional que por otra cosa, la presencia del responsable del local quien manifestó su sorpresa, con aquello de que “este hotel es muy limpio”. Ya, ya… ¡a las pruebas nos podíamos remitir!

Anécdota aparte, es sorprendente que todavía sea necesario explicarles a los responsables de los hoteles, de los edificios climatizados en general, que el sistema de climatización precisa de una mínima higiene. No digo yo ni siquiera que cumplan las leyes y/o recomendaciones, que las hay y abundantes, pero ¡¡un poco de higiene, por favor!! ¿También es necesario que nos obliguen a ello?

Suelo comparar la limpieza de los sistemas de climatización con limpiar debajo de la cama : ¿Cada cuánto hay que limpiar debajo de la cama? ¿Una vez al día, a la semana, al mes, al año? ¿cuando lo vea el vecino? ¿cuando la acumulación de polvo nos asfixie? ¿o cuando lo diga la Ley? Digo yo que, en función de cada caso, habrá que limpiar con cierta regularidad razonable. No sé si una vez al año o si todos los días. Lo que sí sé es que alguna vez hay que limpiar.

Pues con los conductos y equipos de climatización, lo mismo. Como mínimo cierta regularidad aunque sea de años, si no queremos que nos pasen cosas como la que refiero en mi anécdota. Que éstas, al fin y al cabo, se detectan porque se ven. Lo malo es cuando la consecuencia no se ve.

Obviamente, este hotel ha quedado borrado de mi lista de posibles. Y me temo que quien me acompañaba también. Y si, para el hotel, todo queda ahí… ¡como aquel!

vicente m. picó




¿Es necesario limpiar y desengrasar las campanas, conductos y extractores de extracción de humos de cocinas?

Ennumero la relación de problemas asociados a la acumulación de grasas en el interior de las campanas, los conductos y los extractores de humo de las cocinas. A partir de esto la respuesta a la pregunta del encabezamiento parece contundentemente obvia.

  1. Peligro de incendio. La grasa actúa de combustible. Cada año hay incendios por ello.
  2. Pérdida del caudal de ventilación debido a la oclusión de filtros, de la turbina de extracción y de la falta de movilidad de los componentes de regulación de caudal. Esto, a su vez, provoca un sobreesfuerzo del motor.
  3. Malos olores y exceso de humos en la zona de trabajo, sensación negativa al entrar en la cocina, y, sobretodo, molestias para el personal de la cocina: picores en los ojos, exceso de sudoración, etc. (con la correspondiente consecuencia higiénica).
  4. Reducción higiénica por goteo de grasa acumulada y atracción de insectos rastreros debido, también, al goteo de grasa en falsos techos.
  5. Mal olor en el entorno del restaurante o comedor como consecuencia de que la grasa acumulada en los conductos se enrancia contaminando de gases desagradables el aire expulsado al exterior. Molestias, por tanto, a vecinos y transeúntes.
  6. E incomodidad a los clientes del local si la deficiente extracción es la causa de que los humos escapen hacia la zona de aquellos.
Limpiando SEH

Limpiando SEH

No limpiar y desengrasar los sistemas de extracción de humos parece algo, como poco, bastante imprudente. Lucro cesante, daños a la imagen y muchas pérdidas de rendimiento de los trabajadores por condiciones de incomódidad son nuestro prinpicipal riesgo, en este caso.

vicente m. picó




  • Galería imágenes 2º Seminario Espacios y salud

    0119

    0117

    0116

    0114

    More Photos
  • Entradas Twitter

    • Categorías

    • Archivo

    • Agenda

      Junio 2009
      L M X J V S D
      « May   Jul »
      1234567
      891011121314
      15161718192021
      22232425262728
      2930